Los seis pilares de la Autoestima

Posted by on Sep 18, 2015 in Coaching personal, Libros recomendados, Psicología | 0 comments

Los seis pilares de la Autoestima

Autoestima es confiar en nuestra habilidad para pensar, confiar en nuestra habilidad para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida y confiar en nuestro derecho a tener éxito y ser feliz. Sentirse digno, merecedor, con derecho a expresar nuestras necesidades y deseos, alcanzar nuestros valores y disfrutar de los frutos del esfuerzo”.

Según el Dr. Nathaniel Branden  (psicoterapeuta canadiense y autor de numerosos libros de autoayuda), seis son los pilares sobre los que se sustenta la autoestima:

1. Vivir conscientemente

      “Dejar de huir de los hechos desagradables de nuestra vida. No podemos sentirnos competentes si negamos la realidad porque no nos guste”.

      Es imposible sentirse competente en esta vida mientras vayamos vagando en medio de una niebla mental, sea en el trabajo, en el trato con los superiores, los subordinados, los asociados, los pacientes, los clientes, en nuestro matrimonio o en la relación con nuestros hijos. Los que viven en modo “piloto automático” intentan existir sin pensar y huyen de los hechos desagradables, sufren una deficiencia en su percepción de lo que merece la pena, de lo que es necesario o lo que es innecesario.

      Si elegimos el escapismo en lugar de la conciencia, estaremos causando un gran daño a nuestra autoestima. La forma más común de hacerlo es evadirnos de los hechos que nos incomodan. Pero recuerda: “a lo que te resistes, persiste”.

2. Aceptarse a uno mismo

      “Con las limitaciones que se poseen. Así veremos los errores como parte del crecimiento”.

      Si no aceptas que tienes el problema…¿cómo pretendes solucionarlo? la autoestima empieza por respetar la realidad.

      En el nivel más profundo, aceptarse es la virtud de tomar el compromiso de valorarse a uno mismo.

  Aceptarse es abrazar nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y acciones, experimentar con ellos, responsabilizarnos de ellos, sin evasión, negación y rechazo.

      Es la virtud del realismo, del respeto por la realidad aplicado a nosotros mismos. De este modo, si me enfrento a un error que he cometido, lo reconozco y lo acepto, podré aprender de él y hacerlo mejor en el futuro. De lo contrario, estaré condenado a repetirlo hasta que aprenda la lección.

3. Responsabilizarse

      “De nuestras acciones para ser dueños de nosotros mismos y de nuestra vida”.

      Necesitamos experimentar un sentido de control sobre nuestra existencia. Esto requiere asumir la responsabilidad de nuestras acciones y del logro de nuestras metas y así podemos hacernos responsables de nuestra vida y nuestro bienestar.

      La práctica de responsabilizarse de uno mismo comporta asumir lo siguiente:

  • Soy el responsable de conseguir lo que deseo.
  • Soy el autor de mis elecciones y de mis acciones.
  • Soy el responsable del nivel de conciencia que dedico a mis relaciones.
  • Soy el responsable del nivel de conciencia que dedico a mis relaciones.
  • Soy el responsable de la manera en que gestiono mi tiempo.
  • Soy el responsable de la calidad de mi comunicación.
  • Soy el responsable de elegir los valores que quiero que guíen mi vida.
  • Soy el responsable de aumentar el nivel de mi autoestima.

Nadie nos rescatará de los miedos íntimos de nuestro pasado. Si queremos que nuestra vida mejore, si queremos estar más cerca de nuestra dicha personal, somos nosotros los que tenemos que hacer algo distinto.

4. La autoafirmación

            “Significa ser autentico y no disfrazarse para agradar”.

            La autoafirmación significa respetar mis deseos, necesidades y valores, así como buscar su forma de expresión adecuada en la realidad. Su opuesto es rendirse ante la imposibilidad, encerrarse en un subterráneo donde todo lo que uno es permanece escondido, dormido o frustrado, para evitar el enfrentamiento con alguien cuyos valores son diferentes a los míos. Ejercer la autoafirmación equivale a no disfrazar nuestra personalidad para agradar. En definitiva, quitarnos la máscara y enseñar nuestra esencia.

            Una seguridad saludable en uno mismo comporta la voluntad de enfrentarse a las dificultades de la vida y atravesarlas con determinación en lugar de huir de ellas.

“Como en todos los pilares de la autoestima, cada afirmación, cada mensaje va reforzado y ampliado con unos ejercicios, donde los pacientes deben completar frases como: si alguien me hubiera enseñado que mis deseos son importantes… por regla general suelen tener finales como: ….me hubiera preocupado más por ellos; los hubiera tomado más en serio; hubiera pensado en ellos; hubiera gastado más energía en mi mismo; tendría más seguridad en mi; me trataría con más respeto. Con lo que consigo que se hagan más conscientes de sus carencias y del valor de sus dudas.

            Una vez más, podemos apreciar que las acciones que apoyan una autoestima sana y bien desarrollada son, a su vez, expresiones de una autoestima saludable. La autoafirmación se apoya en La autoestima y es, a la vez, su expresión”.

5. Vivir con propósito

            “Creando lo necesario para alcanzarlo”.

            A través de nuestros propósitos, de nuestra determinación, organizamos nuestro comportamiento y le damos un enfoque y una dirección. Vivir sin propósito significa vivir a merced del azar, del acontecimiento fortuito, del encuentro causal. Vivir con propósito, en cambio, es vivir de forma productiva, fijando nuestras metas y actuando para conseguirlas.

            No se puede organizar una conducta productiva alrededor de un objetivo vago e indefinido. Nuestras metas nos llevan hacia delante, hacen que utilicemos nuestras facultades y dan energía a nuestra existencia. En este punto suelo preguntarle a mis clientes/pacientes:

  • Si tuvieras que actuar con un 5% mas de determinación en tu trabajo, o en tu relación con tus hijos, o en tu relación, ¿qué imaginas que harías diferente?
  • ¿Sacaras algún beneficio de actuar así?
  • ¿Qué te podría resultar un obstáculo?
  • ¿Te gustaría probar durante unos 30 días, por ejemplo, actuar con un 5% mas de determinación para ver lo que ocurre y si te gustan los resultados?
  • ¿Por qué propongo solo un 5%? Porque no asusta. Es una oferta tentadora. Casi todos se atreven con un 5%.

6. La integridad

            “Qué me impide entrar en contradicción con mis valores”.

            Cuando una brecha en la integridad hiere la autoestima, solo la práctica de la integridad puede sanarla. En el nivel más simple, la integridad personal conlleva cuestiones como: ¿soy honesto y de confianza?, ¿Cumplo lo que prometo?, ¿Hago las cosas que digo que admiro y evito las que creo que son despreciables?.

         La práctica de la integridad personal implica tener principios de conducta a los que mantenernos fieles, ser congruentes con lo que pensamos, decimos y actuamos; respetar nuestros compromisos y mantener nuestras promesas.

Cuando respondo a lo anterior, se produce en mi interior un resultado más importante que la aprobación de los demás. Es la aprobación de mí mismo y siento que soy una persona en quien se puede confiar (en mis capacidades y en mis opiniones). La autoestima no se centra en valores externos que cambian y pasan de moda. Necesitamos principios, lemas de vida que no cambien, universales, como la honestidad, libertad, congruencia, creatividad, gratitud, respeto…

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En nosotros está la responsabilidad de tener una autoestima adecuada. Revisemos qué resultados hemos tenido hasta ahora en las diferentes áreas de nuestra vida; esto nos servirá como un parámetro para corregirnos e impulsarnos hacia una vida plena y feliz.

Bibliografía: “Los seis pilares de la autoestima. Nathaniel Branden: ED. Paidos Ibérica (1995)