La disciplina no es “tú debes”

Posted by on Feb 7, 2016 in Coaching personal, Reflexiones | 0 comments

La génesis de la palabra disciplina deriva de la palabra “discípulo”: el que aprende y tiene capacidad para asimilar lo pretendido con el objeto de repetirlo. Esta palabra también tiene connotaciones diferentes, como deber y control. La disciplina es la comprensión natural, mientras que control y deber son palabras de conceptos obligatorios en los cuales la disciplina puede ser en contra de tu voluntad, pues implica represión más o menos veladas. La disciplina es espontánea, no deriva de tu ego, mientras el control o deber sí lo hacen. Mantener una disciplina de control sobre ti mismo es perder la espontaneidad y meter una “bomba de relojería” dentro de ti. Por eso, cuando te comprendes a ti mismo, no necesitas disciplina de deber o control. La disciplina natural es seguir la capacidad de tu ser, él mismo se muestra de forma natural siguiendo sus propios procesos basados en autodisciplina que surge sin pretensión alguna: sucede. La disciplina se basa en la comprensión y ésta nos desvela lo que sucede: momento a momento se desvela la vida con su disciplina y la seguimos mostrando nuestro fluir en ella, sin reglas ni normas que seguir, pero siguiéndola porque es nuestro estado natural. Cuando queremos conseguir algo exterior a nosotros, debemos mantener una disciplina hasta el citado logro. La clave está en si esta disciplina deriva en un estado creativo o simplemente en una esclavitud que no nos agrada y ahora la supuesta disciplina es un “tú debes” y no un “yo quiero”.

Entrégate a la disciplina que hace que se cubran tus necesidades, ejerciéndola desde la comprensión. El propósito es la rampa de lanzamiento, la voluntad es el recorrido del propósito y la disciplina es la ejecutora que nos lleva hasta el logro. Cuando la voluntad se disciplina en algo, el objetivo se cumple. Para que la disciplina sea creativa debes hacer sin pretender, o sea, no estar apegado al resultado, disfrutar el camino que se hace al caminar, de lo contrario, la ansiedad aparecerá.