Mala suerte, ¿un síntoma?

Posted by on May 20, 2016 in Coaching personal | 0 comments

Mala suerte, ¿un síntoma?

¿Te consideras una persona gafe? ¿Las frases “tengo mala suerte” o “tengo mala pata” te resultan familiares? Pues tengo una buena noticia: la suerte no existe más que en la lotería. Todo lo demás es una consecuencia de nuestras propias creencias y el estilo de afrontar las situaciones adversas que se nos dan, por lo que si éstas cambian, es muy probable que nuestra suerte (si así queremos seguir llamándolo) cambie.

Nada es más autopredictivo que  creer en la mala suerte. No es casualidad que las personas que se quejan de su mala suerte tengan un entorno tóxico, se expongan a riesgos inútiles o tomen decisiones equivocadas bajo estados de ánimo alterados. Tampoco es casualidad que si les preguntas por su autoestima, agachen la cabeza mientras responden que efectivamente, no se quieren ni se cuidan, como si hubiesen admitido, de una vez por todas, que no merecen algo mejor. Esta relación patológica con la suerte, fundada en una mala imagen de uno mismo, a menudo toma forma de superstición –creemos en el mal de ojo, usamos amuletos y fetiches, consultamos el horóscopo o a videntes de dudosa catadura moral. Pero aún recurriendo a todo esto, la mala suerte no cesa. ¿Qué podemos hacer entonces? Mi recomendación es que, si te consideras víctima de la mala suerte, busques ayuda profesional -un coach, psicólogo o terapeuta – con el que trabajar de manera progresiva tu autoestima, tomando consciencia de la importancia de las creencias que nos gobiernan, restaurando la voluntad de actuar de manera constructiva, en vez de seguir deslizándonos por las pendientes habituales.

Es importante dejar de tirar balones fuera y empezar a mirar desde dentro, asumiendo la parte de responsabilidad que tenemos en todo aquello que sucede (incluso en aquello que no depende de nosotros, existe la libertad de elegir cómo queremos afrontarlo), preguntarnos el para qué en lugar de maldecir al destino o la suerte. Decía el psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung (1875-1961) que “aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido” Y añade: “Lo que niegas, te somete; lo que aceptas te transforma”.

Así pues, la mala suerte repetitiva no es más que una oportunidad que se nos ofrece para avanzar en nuestro propio camino. Y la solución no es maldecir o lamentarse de forma más o menos activa, ni siquiera luchar contra la supuesta mala suerte presionándote o imponiéndote pensamientos positivos; la solución es aceptar la dimensión iniciática de la adversidad, atravesarla sin juzgarla. Así, lo que tú llamas “buena suerte” vendrá por añadidura.